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El cronometraje de la Fórmula Uno

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El Gran Premio es la carrera de automovilismo definitiva con los monoplazas más rápidos corriendo en pistas de renombre como Mónaco. Durante 60 años, Longines fue cronometrador en las carreras y buscó constantemente mejorar la precisión.
Gran Premio de los Países Bajos de 1966: el ganador Jack Brabham (AUS) en su Brabham-Repco lidera a su compañero de equipo Denny Hulme (NZ).
1933-1992
Longines tiene una rica historia en lo que se refiere a los deportes de motor, no en vano, ha sido designado cronometrador oficial de miles de eventos. La primera carrera cronometrada por Longines fue el Gran Premio de Brasilia, en 1933, cuando la Fórmula Uno aún no existía.

En la temporada inaugural de la Fórmula Uno en 1950, Longines cronometró el famoso Gran Premio de Mónaco y actuó como cronometrador de las 500 millas de Indianápolis en los Estados Unidos. En la década de 1950, la marca de Saint-Imier cronometraba carreras de Fórmula Uno en Barcelona (España), Berna (Suiza), Buenos Aires (Argentina), Zandvoort (Países Bajos), Spa-Francorchamps (Bélgica) y Melbourne (Australia), así como otras numerosas carreras y carreras de montaña.
Para mejorar la precisión y exactitud de su cronometraje, Longines desarrolló un nuevo sistema de cronometraje conocido como "Chronocaméra", que proporcionaba tiempos fotografiados. La cámara totalmente automática registraba el orden de las salidas y las llegadas, la hora, el minuto, el segundo y la centésima de segundo. Este sistema de cronometraje, compuesto por un cortador de cables, radios y fotocélulas, fue adoptado oficialmente por la Federación Internacional del Automóvil en octubre de 1950.



Gran Premio de F1 de Bélgica de 1967: Graham Hill en un Lotus 49.
En 1953, Longines propuso el Chronocinégines, el primer dispositivo de cronometraje que utilizaba un reloj de cuarzo. Este instrumento, con una precisión de una centésima de segundo, fue el primer sistema portátil que alcanzó una precisión absoluta en el observatorio de Neuchâtel. Para 1956, Longines había desarrollado las Chronotypogines, que utilizaban un sensor para iniciar y detener el tiempo automáticamente. Este instrumento tenía la ventaja de ser pequeño, robusto y fácil de manejar. En 1956, la Federación Internacional del Automóvil adoptó oficialmente el último sistema de cronometraje de Longines.

El Gran Premio de Mónaco fue la cúspide del automovilismo en la década de 1960, la época de la dominación británica en el deporte. En mayo de 1963, el piloto escocés Jim Clark consiguió la primera posición con su Lotus 25, el primer coche monocasco moderno que posteriormente copiaron el resto equipos. En la sesión clasificatoria, Longines cronometró 1 minuto y 34,3 segundos para Clark, 0,7 segundos más rápido que el inglés Graham Hill en su BRM.
Durante la mayor parte de la carrera, Jim Clark se mantuvo cómodamente en la delantera, 14 segundos por delante de sus competidores en la vuelta 78, hasta que la caja de cambios de su ligero Lotus se averió. Los conductores tenían que hacer 2800 cambios de marcha en las 100 vueltas, una gran exigencia tanto para las manos como para los coches. Conducir era, al fin y al cabo, una tarea mucho más física en ese momento, ya que no había electrónica para ayudar al conductor. "Los coches pueden ser más rápidos hoy en día, pero en aquel entonces era mucho más difícil pilotar. Tenías que ser preciso, tenías que ser consistente y no se te permitía cometer errores", recordó Jacky Stewart cuando la CNN le preguntó recientemente sobre las carreras en los años 60. Graham Hill tomó la delantera hasta el final de la carrera, y ganó después de 2 horas, 41 minutos y 49,7 segundos. Fue la primera victoria de Hill de las cinco que lograría en 1969. El caballero inglés con su bigote y su pelo repeinado era el campeón más destacado de Mónaco. "tienes todo lo que puedes encontrar en la vía pública: postes de luz, árboles, discotecas, casas, hoteles, bordillos, alcantarillas", dijo Hill al explicar por qué Mónaco era su carrera favorita en una entrevista en 1968.
Gran Premio de Italia en Monza de 1986: Stefan Johansson (SWE) en su Ferrari, comprobando el tiempo medido por Longines/Olivetti.
Ese mismo año, Longines reemplazó el dispositivo de cronometraje Chronotypogines por un sistema llamado "Télé Longines", que podía medir la milésima de segundo. La Fórmula Uno era ya un deporte muy popular, que atraía a millones de televidentes en todo el mundo.
Los ingenieros de Longines mejoraron aún más el cronometraje midiendo el tiempo de cada coche de forma independiente. El nuevo sistema, desarrollado en colaboración con la empresa italiana de ordenadores Olivetti, identificó los coches usando ondas de radio, una primicia mundial. La Asociación de Constructores de Fórmula Uno (FOCA, por sus siglas en inglés) promovió este revolucionario procedimiento de cronometraje y se introdujo oficialmente en el Gran Premio de los Estados Unidos en Long Beach, en marzo de 1980. Los impulsos electrónicos transmitidos por los codificadores Longines instalados en cada coche enviaban datos al ordenador con extrema rapidez, lo que distribuía inmediatamente la información a los equipos, los medios de comunicación y el público. De 1982 a 1992, se designó a Longines cronometrador oficial de todas las carreras de Fórmula Uno.
El piloto de Ferrari Gilles Villeneuve (centro) con su esposa Joann y el cronometrador de Longines Jean Campiche (izquierda) en el Gran Premio de los Países Bajos de 1981 en Zandvoort.
El primer Gran Premio de Mónaco, 1950.
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